La importancia del perro para el manejo emocional del niño
El animal dentro del TAA actúa sobre todo como un modelo positivo de comportamiento, ya que demuestra ser disciplinado, sensible a la estimulación y receptivo, además de sociable y esto puede estimular a algunos niños con trastornos específicos a imitar la naturaleza del animal donde la imitación de compañeros o modelos adultos es más difícil.
De esta forma, si el niño presenta síntomas de hiperactividad, tenderá a calmarse, adaptándose al comportamiento del animal. A su vez, incluso el animal, debidamente adiestrado, demostrará sensibilidad hacia
necesidades del niño, proporcionándole un reconocimiento tranquilizador. Para que esto suceda, sigue siendo necesario que el niño aprenda a respetar al animal, tomando conciencia de sus necesidades y características.

La interacción con los animales también te permite expresar tus emociones de manera espontánea, porque el niño no siente el juicio del animal, sino que se siente expresado por otras personas y especialmente por los adultos. A su vez, el niño adquiere una mayor propensión a “leer” las emociones del animal, aunque no está claro si esto conduce a un aumento en las habilidades de reflejo empático hacia los compañeros.
Lo que surge de estos estudios es que en cualquier caso la interacción con el animal estimula la disposición del niño para interactuar con otras figuras afectivas, pidiendo ayuda y expresando sus emociones con mayor libertad, también gracias al efecto ansiolítico que le da el contacto con el animal.
En el contexto escolar, la realización de actividades estructuradas con el animal trae beneficios no solo a nivel cognitivo, emocional y social, sino también en el estilo de vida de los niños, estimulando el contacto con la naturaleza. Muchos niños y estudiantes, de hecho, tienden a reducir la interacción con la naturaleza, debido a la creciente digitalización de la experiencia de vida, lo que los lleva a preferir las actividades en interiores.
Esto se refleja en varios niveles en su estilo de vida y se indica, en el contexto de psicología de la salud, con riesgo para el bienestar biopsicosocial.
Por el contrario, la interacción con perros y otros animales, dentro de entornos estructurados pero también en algunas circunstancias relacionadas con la experiencia escolar, estimula la inmersión en un contexto natural y esto a su vez promueve la adopción de hábitos saludables, relacionado al contacto con la naturaleza, la búsqueda para las áreas verdes y al aire libre, la práctica de actividad física y deporte, que a su vez determina efectos positivos sobre el nivel de ánimo y estados emocionales.
La posibilidad de interactuar con los animales puede convertirse en un estímulo importante para el niño, así como para los alumnos mayores, ayudándoles a contrarrestar cualquier síntoma de ansiedad y depresión también derivado de una vida excesivamente sedentaria y pobre.

En conclusión, los efectos positivos de la terapia con mascotas en el entorno escolar no están vinculados principalmente al componente educativo y cognitivo de la interacción con los animales, sino, de manera más general, al funcionamiento social, emocional y conductual de alumnos y estudiantes, que sean pertenecientes a poblacion clínica que a las que tienen un desarrollo típico. La transversalidad de estas intervenciones se evidencia por la efectividad encontrada tanto en niños con trastornos del neurodesarrollo como en aquellos con trastornos de conducta y dificultades de aprendizaje.
Si llegaran más confirmaciones a través de la investigación de eficacia, sería posible implementar estos protocolos con mayor frecuencia en el entorno escolar, como se ha hecho en algunos países, incluida Austria, donde en muchas escuelas son los propios profesores quienes periódicamente se ocupan de hacer que interactúen los alumnos con animales como perros y gatos.
Articulo escrito: Pierangelo Valaperta
Traducido: Doctora Michele das nieves
